Serbia es un país con una diversidad religiosa notable, aunque la mayoría de su población se identifica con la Iglesia Ortodoxa Serbia. Esta iglesia es la más grande y tiene una influencia significativa en la cultura y la vida diaria de los serbios. La Constitución de Serbia garantiza la libertad de religión, permitiendo a sus ciudadanos practicar cualquier fe.

En 2006, se promulgó una ley que clasifica las organizaciones religiosas en dos grupos: las "iglesias y comunidades religiosas tradicionales" y las "asociaciones confesionales". Las primeras incluyen a la Iglesia Ortodoxa Serbia, la Iglesia Católica Romana, y varias otras denominaciones cristianas, así como las comunidades judía e islámica. Las segundas abarcan otras 16 organizaciones religiosas.

Según el censo de 2002, sin contar Kosovo, el 85% de la población serbia se identificaba como ortodoxa, mientras que el 5,5% eran católicos, el 3,2% musulmanes, el 1,1% protestantes, y un pequeño porcentaje pertenecía a otras religiones. Esta diversidad refleja la rica historia cultural y religiosa de Serbia, aunque el cristianismo ortodoxo sigue siendo la fe predominante.

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