Según el Libro Guiness de los Récords, el Monopoly es el juego de mesa más vendido en el mundo: en 114 países y 47 lenguas. Y es que este conocido entretenimiento ha sido utilizado por más de 500 millones de personas.

El juego consiste de un tablero en el que básicamente sucede un intercambio y compraventa de bienes raíces, donde algunos de ellos llevan nombres de calles de una determinada ciudad. El juego de mesa tiene su origen en una creación realizada por Elizabeth Magie a principios del siglo XX, y es producido por Hasbro, quien tiene los derechos, pero es también fabricado por otras empresas en el mundo.

Como el nombre sugiere, el objetivo del juego es formar un monopolio de oferta, poseyendo todas las propiedades inmuebles que aparecen en el juego. Los jugadores mueven sus respectivas fichas por turnos en sentido horario alrededor de un tablero, basándose en la puntuación de los dados, y caen en propiedades que pueden comprar de un banco imaginario, o dejar que el banco las subaste en caso de no ser compradas. Si las propiedades en las que caen ya tienen dueños, los dueños pueden cobrar por pasar por su propiedad o quien caiga podrá comprárselas, en caso de avanzar con casualidad o arca comunal no se pueden comprar las propiedades.

Cada país adapta el juego a sus costumbres inmobiliarias. Las calles y propiedades se refieren a avenidas conocidas por ellos. También hay versiones como el Monopoly Resident Evil, Harry Potter o Guerra de las Galaxias.

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