La sonda de la Agencia Espacial Europea (ESA) detectó un intenso campo eléctrico en el planeta Venus. Con una diferencia de potencial de unos 10 voltios extendida a lo largo de cientos de kilómetros de altitud, se trata de la primera vez que los investigadores observan algo así en un planeta.

Lo sorprendente es que dicho potencial ha resultado ser al menos cinco veces mayor de lo esperado, en el pasado, las mediciones similares efectuadas en Marte y en la Tierra no habían obtenido rastro de ningún campo eléctrico, y los resultados indicaban que, en caso de haber alguno, la diferencia de potencial asociada no superaría en ningún caso los 2 voltios.

Este campo eléctrico no se debe a la geofísica del planeta (como sí ocurre, por ejemplo, con el campo magnético terrestre), sino a los iones presentes en su envoltura gaseosa. Dichos iones son entre miles y decenas de miles de veces más masivos que los electrones, por lo que sienten con mucha mayor intensidad el campo gravitatorio del planeta y tienden a acumularse a una altitud menor que los electrones libres, lo que genera una diferencia de potencial.

Su intensidad basta para acelerar y expulsar al espacio a los iones de oxígeno e hidrógeno (cuya masa atómica es inferior a las 18 unidades). Estos elementos químicos son los que componen el agua, por lo que el hallazgo podría explicar por qué Venus carece de esta sustancia esencial para la vida.

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