El kéfir es una bebida láctea fermentada originaria de la región del Cáucaso. Se elabora añadiendo cultivos especiales llamados "granos de kéfir" a la leche, los cuales contienen una combinación única de bacterias y levaduras que transforman la leche durante el proceso de fermentación.

Gracias a este proceso, el kéfir adquiere un sabor ligeramente ácido y una textura suave, a menudo con un toque efervescente. Además, es muy apreciado por su alto contenido en probióticos, que favorecen la salud digestiva, así como por su aporte de vitaminas del grupo B, calcio y proteínas. El kéfir sigue fermentando incluso después de ser embotellado, lo que puede generar una ligera carbonatación natural. Por estas razones, el kéfir se diferencia claramente de otros productos lácteos y es reconocido por sus beneficios para la salud y su sabor característico.