Se conoce como yesca al material dispuesto para que una chispa lo haga encender, generando fuego. La yesca suele formarse con telas, hongos y cardo secos.

Es importante mencionar que la yesca puede prepararse con la intención de producir llamas. Pero además se llama yesca a la materia seca que se acumula de manera natural, susceptible de provocar fuego.

Lo que hace la yesca, en definitiva, es ayudar a la combustión. Si alguien pretende prender fuego haciendo impactar dos rocas, por ejemplo, es probable que realice chispas. Esas chispas, sin embargo, tenderán a apagarse a la brevedad. Resulta imprescindible contar con una base que, al recibir las chispas, se encienda y contribuya a propagar el fuego. Esa base puede ser la yesca.

En la antigüedad se utilizaron para esta función los llamados hongos yesqueros: entre ellos destaca Polyporus fomentarius, (antes llamada Fomes fomentarius), hongo de gran tamaño (2-4 dm), con forma de casco de caballo, que presenta por debajo una esponja porosa productora de las esporas y que crece sobre el tronco de diversos árboles, normalmente enfermos.

También se emplearon para el mismo fin otras especies del mismo género como Ungulina officinalis, U. marginata o U. annosa.

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