Kintarō, cuya traducción habitual es «niño de oro», es un héroe del folclore japonés. Es una figura extremadamente popular en el país, su imagen adorna todo tipo de elementos, desde estatuas a libros de cuentos, pasando también por el manga, el anime y las figuras.

Se trata de un niño de fuerza hercúlea, que fue criado por una yama-uba (un espíritu) en las alturas del monte Ashigara. Se hace amigo de los animales de la montaña y, más tarde, después de haber capturado a Shutendōji, terror de la región, se convierte en discípulo del samurái Minamoto no Yorimitsu bajo el nombre de Sakata no Kintoki.

Es un personaje popular en los géneros del nō —una de las manifestaciones más destacadas del drama musical japonés que se ha realizado desde el siglo XIV—, y del kabuki— una forma de teatro japonés tradicional que se caracteriza por su drama estilizado y el uso de maquillajes elaborados en los actores—.

Se exhiben muñecos Kintarō el día de la fiesta de los niños varones, la Tango no Sekku, para que los niños puedan ser algún día tan fuertes y valientes como Kintarō.

Se dice que el personaje de Kintarō está basado en la vida de un hombre llamado Sakata no Kintoki, del período Heian, natural de la que hoy en día es la ciudad de Minami-Ashigara. Sirvió de criado para el samurái Minamoto no Yorimitsu y se hizo famoso por sus dotes de guerrero. Sin embargo su leyenda ha cambiado y aumentado con el tiempo.

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