La visión es el más importante de los sentidos de las aves, dado que es esencial para un vuelo seguro, y este grupo tiene un número de adaptaciones que permiten una agudeza visual superior a la de otros grupos de vertebrados.

Además, las aves tienen los ojos más grandes en relación con su tamaño en el reino animal y, en consecuencia, el movimiento está limitado dentro de la cavidad ósea del ojo.

La ubicación del ojo les proporciona una buena visión binocular que les permite juzgar con precisión las distancias.

El ojo de las aves se parece al de los reptiles. A diferencia del ojo de los mamíferos, no es esférico y su forma más plana permite enfocar una mayor parte del campo visual. Salvo algunas excepciones, las aves no pueden mover los ojos.

Las aves con ojos a los lados de la cabeza tienen un campo visual amplio, útil para detectar a los depredadores, mientras que las que tienen los ojos en la parte delantera de la cabeza, como los búhos, tienen visión binocular y pueden estimar las distancias cuando cazan.

Los párpados de las aves no se utilizan para parpadear. En su lugar, el ojo está lubricado por una membrana, un párpado oculto que se extiende horizontalmente por el ojo como un limpiaparabrisas.

Las aves, como los peces, anfibios y reptiles, tienen cuatro tipos de receptores de color en el ojo. La mayoría de los mamíferos tienen dos tipos, aunque los primates tienen tres.

Más información: es.wikipedia.org