En 1796 el Directorio encomendó al joven general Napoleón Bonaparte el mando del ejército francés en el frente italiano, en la guerra con Austria. La misión de Napoleón era distraer a los austríacos del principal frente de guerra, el del Rin.

Sin embargo, en pocos meses Napoleón derrotó a los austríacos y piamonteses, llegando a las puertas de Viena.

El Tratado de Campo Formio fue firmado el 17 de octubre de 1797 por Napoleón Bonaparte y el conde Ludwig von Coblenz como representantes de Francia y Austria, respectivamente. Este tratado marcó el final de la Primera Coalición, la victoriosa conclusión de las campañas de Napoleón en Italia y el final de la primera fase de las Guerras Napoleónicas.

Supuso ventajosas consecuencias para Francia, ya que anexó muchos territorios austriacos: Países Bajos, la orilla izquierda del Rhin, cuyo otorgamiento definitivo lo decidiría un futuro congreso a realizarse en Rastadt, algunas islas del Mediterráneo, y Corfú. Venecia desapareció como República, siendo repartida entre los signatarios, (Venecia para Austria, lo que le dejaba un gran punto estratégico, y las islas Jónicas para Francia).

En todo el norte italiano nacieron repúblicas aliadas a la revolución. La República Cisplatina, creada por Napoleón en el norte de Italia, el 9 de julio de 1797, y que había erigido su capital en Milán, debió ser reconocida por Austria, al igual que la constituida por tierras de Génova, al noroeste de Italia, llamada Liguria.

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