Quintilis era el nombre del quinto mes del año romano que empezaba por martius, o sea marzo. El calendario juliano fue promulgado por Julio César en 46 a.C. y se convirtió en el calendario de Roma y sus dominios, para extenderse más tarde a todos los países europeos.

La reforma juliana retomaba el calendario egipcio y fijaba el comienzo del año el 1 de enero, en lugar del 1 de marzo. De hecho, el nombre de los meses actuales de septiembre, octubre, noviembre y diciembre proviene de su posición en el calendario anterior, séptimo, octavo, noveno y décimo respectivamente.

El calendario juliano cuenta como bisiestos los años cuyo número es divisible por 4, aunque terminen siglo.

Al igual que hizo Julio César con el mes de quintilis que rebautizó como iulius, julio, en honor a su persona, César Augusto no quiso ser menos e hizo lo propio con sextilis, que a partir de entonces se llamó augustus, agosto. Pero, por aquel entonces el mes de julio tenía 31 días mientras que agosto tenía 29, y eso parecía que le restaba valor al mes que le honraba.

Por ello, César Augusto ordenó alterar la duración de varios meses, poniendo días en unos y quitando en otros, hasta lograr que "su" mes tuviera tantos días como el de Julio César.

El calendario juliano fue sustituido por el gregoriano promulgado en 1582 por el Papa Gregorio XIII, aunque lo conservan los cismáticos griegos y en las naciones musulmanas lo emplean para los cálculos astronómicos y los usos de la agricultura.

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