El podestà era el primer magistrado de las ciudades del centro y norte de Italia. El Podestá sustituyó al Consiglio del Consloli, que gobernaba a las ciudades medievales conocidas como los Comuni. El cargo lo ocupaba una persona que no era de la ciudad, para evitar su implicación personal en los conflictos o disputas y garantizar la imparcialidad de su acción de gobierno.

Un Consejo General escogía al Podestá, quien normalmente ocupaba el cargo durante seis meses o un año. Su labor estaba limitada por los estatutos comunales y, al final de su mandato, era supervisada y sometida a controles. En la práctica el Podestá detentaba el poder ejecutivo, de policía y judicial.

El Capitano del Popolo era la magistratura que acompañaba al Podestá con la misión de defender los intereses del pueblo frente a los abusos de los nobles. Representaba el poder burgués.

El popolo, la clase media popular que inicialmente estaba excluida de la actividad política, reservada en exclusiva a los "potentes", empezó a participar gradualmente en la vida política a partir del siglo XIII con la institución de las Assemblee del Popolo, que elegían a un Capitano del Popolo.

Entre sus responsabilidades estaba el mando de las milicias ciudadanas. En el centro histórico de numerosas ciudades italianas pueden encontrarse hoy en día las Piazze o Casa del Capitano del Popolo.

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