El ombligo (del latín umbilicus; en griego ónfalos), también llamado pupo - es la cicatriz que queda tras la rotura del cordón umbilical en el bebé. Esta depresión de la piel, que ha sido tabú durante muchos años en la sociedad occidental, también puede enfermar.

La onfalitis del adulto suelen ser localizada, de evolución lenta y crónica que, generalmente, se relaciona con la falta de una buena higiene del ombligo y aunque no es muy conocida esta patología, aparece con bastante frecuente.

Asimismo, la onfalitis más conocida es la que presentan algunos recién nacidos que se produce por contaminación del cordón umbilical durante su sección o por deficientes cuidados postoperatorios, debido a la infección de los gérmenes causantes (Staphilococcus aureus y Streptococcus beta hemolítico) por los vasos linfáticos y sanguíneos de la zona.

Muchas veces los botones o tejidos de la ropa pueden irritar el ombligo y la zona que le rodea. Cuando el ombligo nos molesta durante unos días, es importante acudir al médico para descartar otras anomalías y abordar cuanto antes el problema.

Los síntomas más comunes de la onfalitis son ombligo enrojecido, caliente, maloliente e hinchado (edematoso) por el que fluye un líquido e, incluso, en algunas ocasiones hasta pus.

El tratamiento consiste en una adecuada higiene, junto con antibioterapia (el médico puede recetar pomada y/o antibiótico). Sólo en casos muy extremos se procede a un drenaje quirúrgico.

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