El collar es un complemento en forma de sarta o cadena más o menos larga que rodea el cuello o parte superior del pecho como adorno. También se ha utilizado como objeto de distinción ya solo, ya complementado con alguna cruz o medalla colgante propia de condecoraciones. Si es ceñido al cuello y no pende, se denomina gargantilla.

Pueden ser de distintos materiales: terciopelo, plástico, cuentas, látex, cuero, metal (plata, oro, platino, etc.). Pueden adornarse con lentejuelas, tachuelas o un colgante.

Los collares gargantilla de oro fueron elaborados por artesanos sumerios hacia el 2500 a.C. y, según los conservadores del Museo de Joyas de Bellas Artes, las gargantillas existen desde hace miles de años, apareciendo en el Antiguo Egipto, además de los sumerios en Mesopotamia. Estos collares, a menudo de oro o lapislázuli, se consideraban protectores y dotados de poderes especiales.

Las gargantillas también se usaron más tarde, en el siglo I d.C. Se mencionan en el Talmud, libro Shabbat, capítulo 6, como accesorio habitual de las mujeres.

En la década de 2010, la gargantilla se convirtió en una moda popular entre las mujeres transexuales, debido no sólo a su asociación con la feminidad, sino también por su potencial para ocultar la nuez de Adán sin necesidad de realizar un afeitado traqueal.

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