La toracocentesis, del griego thōrāko (tórax) y kentēsis (perforación), es la punción quirúrgica de la pared torácica para evacuar por aspiración el líquido o aire acumulado en la cavidad pleural (el espacio interior de la membrana que recubre a los pulmones). También se denomina: "toracentesis", "paracentesis pleural", "paracentesis torácica" o "pleurocentesis".

La técnica aporta dos ventajas: por una parte, permite eliminar el fluido de la cavidad pleural, lo cual es beneficioso si había un exceso acumulado; y por otra parte, permite analizar la muestra del líquido obtenido para diagnosticar la causa de la dolencia.

Para realizar una toracentesis, la persona se sienta en posición vertical y se inclina sobre una mesa. Se introduce cuidadosamente una cánula, o aguja hueca, en el tórax a través de la piel, generalmente después de la administración de anestesia local. El exceso de líquido en el espacio pleural poco a poco se irá drenando a una bolsa o un tubo. Es necesario que el paciente coopere manteniendo una respiración relajada en todo momento.

En casos graves donde el estado cardiopulmonar estaba comprometido, ya sea por presencia de aire (neumotórax significativo), líquido pleural (derrame pleural) o sangre (hemotórax), suele completarse este procedimiento con un tubo de toracotomía (se coloca un tubo más grande en el espacio pleural para facilitar el drenaje). A veces se trata de un procedimiento de emergencia que salva la vida del afectado.

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