El alimento básico es considerado como aquel alimento imprescindible por el contenido de sus nutrientes en una dieta. Se debe entender como un concepto relativo a una cultura culinaria, no aplicable de forma absoluta a otras culturas. Por regla general es un alimento que proporciona energía (calorías) y que posee un cierto contenido de hidratos de carbono. Su elaboración está muy ligada a los ingredientes más disponibles en cada sitio o localidad.

Las primeras civilizaciones agrícolas valoraban los alimentos que establecían como alimentos básicos porque, además de proporcionar la nutrición necesaria, generalmente son adecuados para el almacenamiento durante largos períodos de tiempo sin descomponerse. Esos alimentos no perecederos son los únicos alimentos básicos posibles durante las temporadas de escasez, como las estaciones secas o los inviernos fríos y templados, por los cuales se han almacenado las cosechas. Durante las estaciones de mayor abundancia, puede haber una mayor variedad de alimentos disponibles.

Un ejemplo puede verse en el pan que es para la cultura occidental un alimento básico mientras que para la Asia no lo es más que el arroz y sus derivados. Lo que antaño se pudo haber considerado como un alimento básico, hoy en día puede no serlo, incluso pueden haber aparecido a lo largo de la historia nuevos alimentos básicos debido a los cambios de costumbres.

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