La inversión es una construcción en la que dos elementos de la oración cambian su orden regular o canónico, es decir, invierten su orden habitual.

En español el orden de los elementos de la oración es relativamente libre, por lo que el concepto de inversión no tiene actualmente tanto peso como lo tenía en las gramáticas tradicionales, que se basaban en la premisa de que hay un orden natural muy estricto (sujeto + verbo + complementos) aplicable de modo general.

Así pues, una oración canónica sería, por ejemplo: "yo vendré mañana" (sujeto + verbo + complemento). Si el interlocutor desea remarcar que "mañana" tiene gran importancia en el mensaje que transmite podría hacer una inversión y reformular la oración de la siguiente manera: "mañana vendré yo". En este caso ya no se respeta el orden habitual, sino que la oración se ha construido con otra estructura no canónica (complemento + verbo + sujeto).

En algunas ocasiones, especialmente en frases más largas, las inversiones pueden marcarse con una coma (denominada habitualmente coma hiperbática).

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