Los pueblos indígenas de Canadá fueron los encargados de difundir la historia de Baykok, estas comunidades principalmente eran los Ojibwa o Chippewa.

Baykok había sido una persona que se dedicaba a la caza, tenía el autoestima muy por encima. En una ocasión, se adentró demasiado en un bosque persiguiendo a su presa. Casi a punto de morir, se enfadó por haber perdido el rastro de su presa, así que recurrió a las almas malignas que habitaban en el bosque para que no quedara allí su cuerpo.

Su comunidad pensó que ya había muerto, las personas lo olvidaron con el transcurso del tiempo. Al ver sus restos completamente descompuestos, hizo que se enfadara mucho. El espíritu de Baykok se levantó entre los muertos, lleno de cólera, ego e ira y empezó a desear los hígados de las personas.

Es un ser esquelético, se pueden ver sus huesos a través de su piel. Posee unos ojos que tienen un intenso color rojo, produce un sonido bastante terrorífico. Su aspecto indica la muerte.

El significado de su nombre se refiere al aspecto óseo que se puede observar de Baykok, aunque, la definición más acertada puede ser que es un espíritu que tiene su esqueleto completamente pegado a la piel.

Se dice, que una vez que se ha alimentado de una persona, regresa a su ataúd y se queda allí hasta cierto momento. Sin embargo, aquellos que han sido su presa tienen la posibilidad de convertirse en ese espíritu maligno.

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