El Imago Mundi, es una tablilla de arcilla escrita en Babilonia, que fue descubierta en 1882 por el arqueólogo Hormuzd Rassam en Sippar (una ciudad babilónica en el actual Irak), la cual es el mapa más antiguo de Mesopotamia y también del mundo.

Las inscripciones de la pieza fueron descifradas en 1889, y resultaron en descripciones geográficas de los límites de la civilización babilónica.

Pero ahora, el Museo Británico, la institución que custodia esta reliquia arqueológica datada del siglo VI a. C., ha sacado a la luz, a través de un vídeo protagonizado por el asiriólogo británico Irving Finkel, un nuevo hallazgo: el Imago Mundi no solo ayuda a comprender la cosmovisión de Mesopotamia, sino que además contiene sorprendentes referencias a uno de los relatos más famosos de la Biblia: el del Arca de Noé.

La tablilla muestra un mapa con vista aérea del mundo: en el centro, Mesopotamia, entre los ríos Éufrates y Tigris, y en los alrededores, aquello que los babilonios creían que había.

Todo esto quedó dibujado en el interior de un anillo al que denominaron, según Finkel, "río amargo". Asimismo, en los márgenes del mapa incluyeron la figura de criaturas míticas y tierras que son fruto de la especulación y no de la evidencia: es decir, que nunca existieron pero sí imaginaron.

Sin embargo, el asiriólogo destaca en el vídeo que, si bien sus creadores lograron "encapsular en este diagrama circular todo el mundo conocido en el que la gente vivió, floreció y murió".

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