Fernando de Herrera (Sevilla, 1534 - 1597) fue un escritor español del Siglo de Oro, apodado con el nombre de "El Divino". Fue considerado uno de los máximos representantes de la escuela sevillana. Compuso sonetos, canciones, y elegías, en las que destacaron las composiciones patrióticas y amorosas. Además realizó traducciones de poetas clásicos e italianos.

En 1565, trabó amistad con los condes de Gelves, don Álvaro de Portugal y su esposa, doña Leonor de Milán. La condesa fue el centro de su poesía amatoria, apareciendo como la enamorada en sus versos Luz, Estrella, y Eliodora, con el conde frecuentó una tertulia junto a Juan de la Cueva y Francisco Pacheco.

La poesía de Fernando de Herrera se considera un hito ineludible en la superación del petrarquismo en las letras españolas y, por ahí, un eslabón importantísimo en la evolución de la poesía cultista castellana desde Garcilaso de la Vega a Luis de Góngora.

Se han perdido algunas obras juveniles de Herrera, la mayoría de épica culta e inspiradas en Claudiano: La gigantomaquia, El robo de Proserpina, Amadís. También se ha perdido el "poema trágico" de Los amores de Lausino y Corona, que debía cantar las relaciones del poeta con Leonor de Milán.

Se conservan menciones a un poema heroico sobre grandes personajes españoles y otro didáctico sobre "la origen y orden firme de las cosas". Se ha perdido también un Arte poética citada por Francisco de Medina y una Historia general de España citada por Francisco de Rioja.

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