Anton Bruckner (Ansfelden, Austria, 1824-Viena, 1896) compositor y organista austriaco. Nacido en el seno de una familia de maestros de escuela, parecía destinado a seguir la misma profesión, a la que se dedicó entre 1841 y 1855, compaginándola con la función de organista. Su habilidad como intérprete le valió en 1856 el nombramiento de maestro de órgano de la catedral de Linz.

En esta ciudad descubrió la música de Ludwig van Beethoven y Richard Wagner, que le reveló un universo expresivo insospechado. Su Sinfonía n.º 1 (1866) fue el fruto de esta revelación.

A partir de ella, Bruckner fue forjando un estilo definido y personal, después de unas primeras composiciones influidas por la anticuada tradición clásica en la que se había educado. Se le considera uno de los últimos representantes del Romanticismo Austro-Alemán.

Ocho nuevas sinfonías, la última inacabada, siguieron a ésta. Incomprendidas en su tiempo, expresan el amor a la naturaleza y la profunda fe del compositor, al tiempo que constituyen una original síntesis entre la más atrevida armonía romántica y la tradición contrapuntística más severa. Su obra ejerció una gran influencia sobre Gustav Mahler.

Wagner -a quien admiraba y reconocía como su maestro- señaló en sus memorias: "Si alguien tiene ideas sinfónicas después de Beethoven, ese es Bruckner." Su afán de perfeccionismo y las críticas que recibía le hacían modificar sus obras una y otra vez, con lo cual existen múltiples versiones de una misma obra.

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