Karl Lagerfeld no solo fue una figura icónica en el mundo de la moda, sino que también destacó en el ámbito de la fotografía. Su incursión en esta disciplina comenzó en 1987, cuando decidió tomar él mismo las fotos para una campaña de Chanel tras la ausencia del fotógrafo original. Desde entonces, la fotografía se convirtió en una de sus grandes pasiones y en una parte esencial de su vida artística.

Lagerfeld desarrolló un estilo propio, caracterizado por imágenes en blanco y negro, composiciones sofisticadas y una mezcla de clasicismo y modernidad. Realizó retratos, fotografías de moda, paisajes y arquitectura, y sus trabajos fueron publicados en revistas de renombre internacional como Vogue y Harper’s Bazaar. Además, expuso sus obras en galerías de todo el mundo y publicó varios libros fotográficos, entre ellos "The Little Black Jacket". Para Lagerfeld, la fotografía era una forma de expresión tan importante como el diseño, y la consideraba un complemento indispensable para su creatividad.

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