El número 13 es considerado de mal augurio en diversas culturas, un fenómeno conocido como triscaidecafobia. Esta aversión tiene raíces culturales e históricas profundas.

Uno de los orígenes más conocidos es la Última Cena, donde había 13 comensales antes de que Jesús fuera traicionado, lo que llevó a evitar sentar a 13 personas juntas. En la mitología nórdica, Loki, el 13º invitado en un banquete de dioses, también refuerza la connotación negativa del número.

En muchos edificios y hoteles, se omite el piso 13, etiquetándolo como el 14. El viernes 13 es visto como un día especialmente desafortunado en muchas culturas occidentales.

A pesar de estas asociaciones negativas, hay culturas donde el 13 es visto positivamente. En Italia, por ejemplo, se considera un número de la suerte. Esto demuestra cómo las perspectivas culturales pueden influir en la percepción de los números.