El Monte Everest, con sus imponentes 8848,86 metros sobre el nivel del mar, ostenta el título de la montaña más alta del planeta. Ubicado en la cordillera del Himalaya, en la frontera entre Nepal y el Tíbet (China), este coloso de la naturaleza ha cautivado la imaginación de exploradores y alpinistas durante siglos.

En 1865, la Royal Geographical Society le dio al Everest su nombre occidental oficial por recomendación de sir Andrew Waugh, topógrafo general británico de la India en honor de su antecesor en el cargo, sir George Everest.

George Everest argumentó en 1857 contra de este nombre manifestando que la población local iba a tener problemas pronunciando el nombre propuesto por Waugh.​ A pesar de sus objeciones, prevaleció el nombre propuesto por Waugh y en 1865 la Royal Geographical Society adoptó oficialmente el nombre de monte Everest para la montaña más alta del mundo.

El Everest es conocido en Nepal como Sagarmāthā (‘La frente del cielo’), en el Tíbet como Chomolungma o Qomolangma (‘Madre del universo’) y en China como Zhūmùlǎngmǎ Fēng.

La conquista del Everest ha sido un sueño para innumerables alpinistas. Su altura extrema, las condiciones climáticas adversas y el terreno técnico lo convierten en uno de los desafíos más grandes que un ser humano puede enfrentar. La primera ascensión confirmada se logró en 1953, un hito histórico. Desde entonces, miles de personas han intentado alcanzar la cima, pero también cientos han perdido la vida en el intento.

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