En los arrecifes de coral, los peces payaso y las anémonas de mar mantienen una relación simbiótica única. Las anémonas poseen tentáculos urticantes que ahuyentan a la mayoría de los depredadores, brindando así refugio seguro a los peces payaso. A cambio, los peces payaso defienden a las anémonas de ciertos peces que podrían dañarlas, como los peces mariposa. Además, los peces payaso se alimentan de pequeños organismos y sus desechos sirven de nutrientes para las anémonas, fortaleciendo aún más su vínculo.

Lo curioso es que los peces payaso no se ven afectados por las células urticantes de la anémona gracias a una capa especial de mucosidad en su piel. Esta protección no es innata, sino que el pez la adquiere gradualmente al rozarse repetidamente con la anémona. Así, ambos animales se benefician y aumentan sus posibilidades de sobrevivir en el competitivo entorno marino, demostrando cómo la cooperación puede ser clave en la naturaleza.

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