Appenzell, en Suiza, como toda la región, es una localidad eminentemente ganadera en la que, lo dicen los propios lugareños, hay más vacas que personas. Y esta es la causa (o la consecuencia) de que el lugar sea famoso por tratarse de la cuna del Appenzeller, el queso más misterioso del país, que se produce a mano desde hace más de 700 años según una antigua tradición.

Una enigmática receta que tan solo conocen dos especialistas en el mundo entero y que consiste en condimentarlo con una mezcla de más de veinticinco hierbas, raíces, hojas, flores granos y cortezas que le otorgan un sabor especial.

El queso más picante de Suiza se produce a mano desde hace más de 700 años, según una antigua tradición.

El Appenzeller es un queso picante gracias a los cuidados que recibe durante al menos tres meses con esta salmuera de vegetales que supone un secreto estrictamente guardado.

El paisaje suave y montañoso en el que se encuentra el pueblo, entre el lago de Constanza y el macizo de Säntis, contribuye a que las vacas pasten en libertad y es la base ideal para la leche cruda natural utilizada en su elaboración.

Este queso aromático sólo puede producirse según la receta tradicional en los cantones de Appenzell Rodas Interiores y Rodas Exteriores y en partes de los otro cantones de San Galo y Turgovia. Por ello es único en el mundo.

Más información: www.lacasadelqueso.com.ar