Johnny Weissmüller, nacido en 1904 en lo que hoy es Rumanía, emigró de niño con su familia a Estados Unidos, donde se convirtió en uno de los nadadores más destacados de su época. Fue el primer hombre en nadar los 100 metros libres en menos de un minuto y ganó cinco medallas de oro olímpicas, además de varias en waterpolo. Sin embargo, su fama mundial no se debió solo a sus logros deportivos.

Tras retirarse de la natación, Weissmüller fue elegido para interpretar a Tarzán en el cine. Entre 1932 y 1948 protagonizó doce películas como el legendario hombre de la selva, convirtiéndose en el Tarzán más icónico de la historia del cine. Su característico grito y su imagen atlética marcaron a generaciones y definieron el personaje para el público de todo el mundo.

La influencia de Weissmüller como Tarzán fue tan grande que, durante décadas, su nombre fue sinónimo del personaje. Aunque también participó en otros proyectos cinematográficos, ninguno alcanzó el impacto de su papel como el rey de la selva. Así, Johnny Weissmüller pasó a la historia no solo como un gran deportista, sino como una leyenda del cine de aventuras.

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