Amanirena (también deletreado Amanirenas o Amanirenes) fue una reina nubia del Reino de Kush.

El conflicto comenzó el año en que la República romana se convirtió en Imperio. En el 31 a. C., lo que trajo problemas fronterizos con la vecina región sureña de Nubia.

El rey Teriteqas murió apenas comenzadas las hostilidades y le sucedió su hijo Akinidad. Pero tras la muerte de este en Dakka en el 24 a. C., su madre Amanirenas se hizo cargo del gobierno del país y del manejo de las tropas. Se cree que en la misma batalla donde falleció su hijo, la reina perdió un ojo.

Amanineras lanzó una fuerza de 30 mil combatientes que derrotaron a los romanos en Syene y Philae. Regresó a Kush con prisioneros y botines, incluidas varias estatuas del emperador Augusto Cesar. Una de estas estatuas de bronce fue enterrada con la cabeza en la superficie en la puerta de su Palacio real en Meroë, para que pudiera se pisada.

El general Petronius se hizo cargo de la situación y en el 23 a. C. expulsó a los kushitas de Syene. Amanirenas decidió entonces negociar pero el general le dijo que debían parlamentar directamente con el Cesar.

Los embajadores kushitas y el emperador Augusto se reunieron en la isla griega de Samos. La habilidad negociadora de los kushitas y la necesidad del Imperio de acabar esa guerra, les concedieron lo que pedían: el reino africano recuperaba unas treinta millas ocupadas por los romanos y quedaban exentos de pagar tributo al emperador.

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