El lastre es fundamental en la construcción naval, ya que su función principal es asegurar la estabilidad de un barco. Consiste en materiales pesados, como agua o piedras, que se colocan en el fondo del casco para bajar el centro de gravedad y evitar que la embarcación se vuelque fácilmente.

Desde la antigüedad, civilizaciones como la egipcia ya empleaban lastre para mejorar la seguridad de sus barcos. Hoy en día, el lastre suele ser agua almacenada en tanques especiales, que se puede añadir o retirar según la carga y las condiciones del mar. Esta flexibilidad permite adaptar la estabilidad del barco en todo momento, lo que es esencial para la seguridad y el rendimiento en la navegación moderna.

La introducción del lastre de agua marcó un avance clave en la historia marítima, incrementando la seguridad y eficiencia de los barcos. Así, el lastre demuestra cómo la ingeniería naval ha resuelto desafíos cruciales para la navegación a lo largo de los siglos.