Los diamantes son famosos por su brillo y belleza, especialmente en anillos, collares y otras piezas de joyería. Su dureza y atractivo los han convertido en símbolos de amor, riqueza y prestigio durante siglos. La costumbre de regalar anillos de compromiso con diamantes se popularizó mucho más en el siglo XX, gracias a campañas publicitarias que los asociaron con el amor eterno.

Aunque la mayoría de los diamantes se destinan a la joyería, algunos se emplean en la industria por su resistencia, utilizándose en herramientas para cortar y pulir. Curiosamente, solo una pequeña parte de los diamantes extraídos son aptos para joyas; el resto se usa en aplicaciones industriales y tecnológicas.