La leche de oveja se consume desde hace miles de años. El primer animal en ser domesticado en Oriente Medio fue la cabra en el año 10000 a.C. y poco más tarde fue el turno de la oveja.

Las ovejas eran pequeñas y fuertes y sabían adaptarse al terreno. Además su carácter tranquilo y su instinto de grupo hicieron que el ser humano pudiera manejarla con mayor facilidad.

Las ovejas no solo nos dan leche y carne, también nos visten con su lana y su piel. La leche de oveja apenas representa el 1,4% de la producción mundial. Y es considerada como una rareza a nivel mundial.

Es considerada la más nutritiva debido a su mayor contenido de grasas, proteínas y calcio en comparación con la leche de vaca y cabra. Aunque la leche de vaca es la más consumida a nivel mundial, la leche de oveja se destaca por su riqueza nutricional.

El mayor productor mundial de leche de oveja es China, seguido por Grecia, Rumanía e Italia. En Europa la leche de oveja tiene más presencia, sobre todo en países con tradición quesera milenaria.

La leche de oveja tiene los siguientes beneficios: Más digestiva, los glóbulos de grasa son más pequeños que los de la vaca y contienen más ácidos grasos de cadena corta y media; Rica en calcio, hasta un 36% más calcio que la leche de vaca y un 31% más que la leche de cabra; Es alta en proteínas; Contiene menos grasas saturadas; Tiene aminoácidos esenciales; Está cargada de fósforo y potasio; Y es rica en hierro y contiene vitamina A para la piel y la vista.

Más información: gestionagroganadera.com