Como indicó Pierre Fontanier, las principales funciones de la figura son:

Atribuir características adaptables y extensibles a otros sujetos mediante el nombre de pila de un individuo determinado, a partir de sus cualidades específicas. Por ejemplo, a una persona agresiva y destructiva, podríamos decirle: "¡Eres un auténtico Atila!", lo que significa que Atila es el destructor por excelencia.

Referirse a un individuo con un epíteto que, a partir de las cualidades del sujeto, se convierte en un nombre para indicarlas, como en la frase "Nuevas revelaciones sobre el planeta rojo a la vista", donde "planeta rojo" representa a Marte. O "Se ha encontrado con el Diablo", donde "el Diablo" por excelencia es el Diablo.

Fontanier también definió la antonomasia como la "sinécdoque de un individuo".

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