Ubicado en un parque nacional sobre las faldas del Cofre de Perote, Veracruz, Mexico, este bosque se convierte en el escenario perfecto para una aventura en plena naturaleza.

Está ubicado a 2 600 metros sobre el nivel del mar, y es también un sitio arqueológico, abierto al público desde 1994.

Cuenta con 453 hectáreas edificadas en el período clásico tardío, entre los años 600 y 1 200, fue abandonado tras la invasión de los chichimecas en el siglo XI.

Es el único lugar en el país donde se pueden encontrar árboles como el Madroño y el Chupamiel de montaña, éstos están escondidos en medio de los oyameles y los encinos.

Dos especies de hongos crecen aquí, los quexques o lactarius indigo mejor conocidos como hongos azules comestibles y los Amanita Muscaria, aquellos rojos con puntos blancos que son utilizados como alucinógenos en Michoacán por chamanes y en el Estado de México como parte de los cultivos para controlar plagas.

El Bosque de los Murmullos comparte su misticismo y espiritualismo con aquellos viajeros que necesitan reconectar con la madre Tierra.

Es posible observar especies de animales silvestres como la salamandra de Cofre de Perote, escarabajos joya y mayatitos brillantes, mismas que están en peligro de extinción.

A 35 minutos en auto del Bosque de los Murmullos se encuentra la ciudad prehispánica más grande del país: las ruinas arqueológicas de Cantona.

Más información: veracruz.mx