La bacteria Escherichia coli, conocida comúnmente como E. coli, es un habitante natural y frecuente del intestino grueso de los seres humanos y otros animales de sangre caliente. En condiciones normales, E. coli forma parte de la flora intestinal y cumple funciones importantes, como ayudar en la digestión y en la síntesis de ciertas vitaminas.

En los recién nacidos, E. coli suele ser una de las primeras bacterias en colonizar el intestino, facilitando la llegada de otras bacterias beneficiosas. Aunque su cantidad es relativamente baja en comparación con otras especies, E. coli juega un papel clave en el equilibrio del ecosistema intestinal. Su capacidad para adherirse a la mucosa intestinal le permite permanecer en el intestino durante largos periodos.

Fuera del intestino, E. coli puede causar infecciones si llega a otros órganos, como el tracto urinario o la sangre, pero su hábitat natural y principal es el intestino. Por eso, la presencia de E. coli en el intestino es normal y necesaria para la salud humana.

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