El perro Calvo dorado es una raza originario de la Península de Santa Elena en Ecuador. Es calificado como la variante más rara entre los perros calvos. Su característica especial es la ausencia casi total del cabello en el cuerpo y cabeza, tan solo tiene unos pequeños mechones. Tiene piernas largas y logran una altura de casi 40 a 45 cm, otra de sus curiosidades es la ausencia de dientes premolares.

Es considerado como una variante del perro peruano, se diferencia de otros perros sin pelo, porque el ecuatoriano tiene la cola más corta, no tiene los premorales y su pelaje se torna mucho más dorado durante los ocasos.

Durante la conquista española su número disminuyó casi hasta la desaparición y quedó limitado a la costa del Golfo de Guayaquil. Formaban parte de las ceremonias ancestrales, asi lo confirman los cronistas en sus relatos sobre lo que encontraron en el continente.

Este tipo de animales estaban representados en el arte precolombino incaico desde 300 a. C, y se les puede observar en algunas figuras de la cultura Valdivia. Hoy en día estos perros son animales de compañía, antes se les utilizaba para ser guardianes, pastoreo, e incluso como alimento de los nativos.

Gusmán Poma de Ayala relata que los indios wancas sacrificaban perros y lo comían. En estos rituales incluían coca y sangre de los canes. Se presume que los registros sobre los perros calvo dorado son casi inexistentes, se calcula que queda menos de una decena de ejemplares en el Ecuador.

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