El circo moderno fue creado en Inglaterra por Philip Astley (1742-1814), un antiguo Sargento Mayor de caballería convertido en director de circo. Hijo de un ebanista, Astley había servido en la Guerra de los Siete Años (1756-63) donde demostró un notable talento como domador y entrenador de caballos.

En 1769, Astley se asentó en Londres y fundó una escuela de equitación cerca del puente de Westminster, en la que daba clases por la mañana y realizaba sus “proezas de equitación” por la tarde.

El edificio de Astley contaba con una pista circular, que él llamó el círculo, o el circo, y que más tarde sería conocido como el anillo. La pista de circo, sin embargo, no fue invención de Astley; fue ideada anteriormente por otros jinetes de espectáculos.

En 1770, el éxito de Astley como artista había eclipsado su reputación como maestro. Después de dos temporadas en Londres, tenía que incorporar algunas novedades a sus actuaciones: contrató a acróbatas, bailarines de cuerda y malabaristas, intercalando sus actuaciones entre sus exhibiciones ecuestres.

Otra novedad fue un personaje tomado del teatro isabelino, el payaso, el cual rellenaba las pausas entre las actuaciones con parodias de malabares, volteretas, baile de cuerda e incluso trucos de equitación. Con ello, el circo moderno, una combinación de exhibiciones ecuestres y demostraciones de fuerza y agilidad, había nacido.

Astley inauguró el primer circo en Paris, el Amphithéâtre Anglois, en 1782.

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