En el fútbol, cada equipo cuenta con once jugadores en el campo durante un partido oficial. Esta cifra incluye al portero y a diez jugadores de campo, quienes se distribuyen en posiciones defensivas, de mediocampo y ofensivas según la estrategia del entrenador. La cantidad de jugadores fue establecida para mantener el equilibrio entre ataque y defensa, permitiendo un juego dinámico y justo.

En los primeros años del fútbol, el número de jugadores no era fijo y variaba según las reglas locales. No fue hasta mediados del siglo XIX, cuando se crearon las primeras reglas oficiales en Inglaterra, que se acordó el número de once por equipo. Esta estructura ha permitido el desarrollo de múltiples tácticas y formaciones, adaptándose a las características de cada partido y rival. Además, la cifra de once jugadores se ha mantenido constante en las competiciones internacionales, consolidándose como una de las reglas fundamentales del fútbol moderno.