Hamlet es el más experto de todos en retórica. Utiliza metáforas altamente desarrolladas, esticomitia, y en nueve palabras memorables despliega tanto la anáfora como el asíndeton: “morir: dormir / dormir, tal vez soñar.” Por el contrario, cuando la ocasión lo requiere, es preciso y directo, como cuando explica sus emociones interiores a su madre: “pero tengo por dentro lo que sucede cual espectáculo, / Mas son sino las trampas y los trajes de la aflicción.”

A veces, se basa en gran medida en calambures, o los juegos de palabras, para expresar sus verdaderos pensamientos, mientras que simultáneamente los oculta. Sus observaciones de “convento de monjas” a Ofelia son un ejemplo de un doble significado cruel, ya que, “convento” era la jerga isabelina de burdel. Sus primeras palabras de la obra son un calambur, o un juego de palabras; cuando Claudio se dirige a él como, “mi primo Hamlet, y mi hijo,” Hamlet dice como aparte: “Un poco más pariente y menos amable.” “A little more than kin, and less than kind.”

Un aparte es un recurso dramático de retórica inusual, en el que un personaje habla a la audiencia. Por convención, el público se da cuenta de que el discurso del personaje, no es escuchado por los otros personajes en escena. Puede ser dirigido a la audiencia expresamente (en el personaje o fuera), o representar un pensamiento tácito.

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