Teodosio (347-395) fue el último emperador que reunió en sus manos todo el poder imperial, si bien tan solo por unos meses. A su muerte, dejó el Imperio a sus dos hijos: Oriente para Arcadio y Occidente para Honorio, bajo la tutela del general vándalo Estilicón.

Teodosio adquirió experiencia militar combatiendo en Gran Bretaña bajo el mando de su padre. Luego él mismo fue dux de Mesia, actual Serbia en el 374, defendiendo eficazmente aquella provincia fronteriza frente a los sármatas, pero se retiró a sus dominios en la actual Coca, Segovia, tras la ejecución de su padre. En el 378 le llamó el emperador Graciano para encargarle la defensa de Mesia frente a la invasión de los godos.

El reinado de Teodosio, llamado "el Grande" por su labor, tuvo una importancia crucial no solo porque su muerte significó la división definitiva del Imperio en dos partes que ya no volverán a unirse, sino también por la política conciliadora con las poblaciones bárbaras que presionaban en las fronteras.

Teodosio era cristiano católico, fiel a la doctrina de San Atanasio, adoptada como línea ortodoxa desde el Concilio de Nicea del 325. Fue él quien adoptó el catolicismo como religión del Imperio, prohibiendo el arrianismo por el Edicto de Tesalónica, 390.

Su actitud inicial fue más conciliadora hacia los paganos, pues trató de mantener un equilibrio en su administración entre cristianos y paganos, al tiempo que se resistía a los intentos del clero cristiano por imponer su supremacía.

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