La sepsis es una reacción grave del organismo ante una infección, en la que el sistema inmunológico, al intentar combatir los patógenos, puede dañar los propios órganos. Según la definición médica actual, la sepsis implica una disfunción orgánica potencialmente mortal, ya que los órganos pueden dejar de funcionar correctamente y esto puede llevar a la muerte si no se trata a tiempo.

En el pasado, era común llamar a la sepsis “envenenamiento de la sangre”, aunque este término es incorrecto desde el punto de vista médico. La confusión surgía porque, cuando bacterias, hongos o virus entran en el torrente sanguíneo y se diseminan, el cuerpo reacciona con una inflamación generalizada. Si la infección no se controla, los órganos pueden fallar.

El término “envenenamiento de la sangre” es engañoso, ya que la sepsis no es causada por toxinas, sino por una respuesta inmune descontrolada. Hoy en día, los profesionales de la salud buscan concienciar sobre la importancia de reconocer y tratar la sepsis a tiempo, ya que es una de las principales causas de muerte prevenible en hospitales.

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