En los primeros días de los automóviles, no existían los volantes como los conocemos hoy. Los vehículos se manejaban con palancas o timones, similares a los de un barco. Fue Alfred Vacheron quien, en 1894, introdujo el primer uso documentado de un volante en su automóvil Panhard, lo que mejoró notablemente el control y la comodidad para los conductores.

Con el tiempo, los volantes han evolucionado considerablemente. Hoy en día, muchos incluyen airbags integrados, controles de audio y hasta calefacción para mayor confort. En algunos vehículos avanzados, los volantes pueden retraerse o plegarse cuando se activa el modo de conducción autónoma, lo que demuestra el impresionante avance de la tecnología automotriz.