El examen de ingreso es una práctica habitual para quienes desean acceder a la educación superior. Su función principal es medir los conocimientos y habilidades de los aspirantes, permitiendo a las universidades seleccionar a los estudiantes más preparados. Aunque el nombre y el formato pueden variar según el país, la esencia del proceso es la misma: garantizar que los futuros universitarios cumplan con los requisitos académicos necesarios.

En Rusia, el Examen Estatal Unificado (ЕГЭ) cumple este papel, mientras que en Estados Unidos existen pruebas como el SAT o el ACT. En otros países de habla hispana, suelen llamarse simplemente exámenes de admisión o pruebas de acceso. Muchos estudiantes recuerdan este examen como un momento crucial y emocionante en su vida, ya que marca el inicio de una nueva etapa educativa y personal. Además, superar este reto puede abrir las puertas a grandes oportunidades académicas y profesionales en el futuro.