En la mitología griega, las Cárites eran tres diosas menores asociadas a la gracia, la belleza y la alegría en las celebraciones. Eran hijas de Zeus y Eurínome, y sus nombres eran Eufrosina, Talía y Aglaia. Estas deidades acompañaban a dioses como Afrodita, Hermes y Apolo, y se consideraba que otorgaban encanto y elegancia tanto a dioses como a mortales.

En la mitología romana, las Cárites recibieron el nombre de las Gracias o Grazias (Gratiae en latín). Su papel y atributos se mantuvieron similares: representaban la belleza, la generosidad y la alegría en la vida y el arte. Las tres Gracias eran un tema recurrente en la escultura y la pintura, a menudo representadas abrazándose o bailando juntas, simbolizando la unión y la armonía. Una de las representaciones más famosas de las Tres Gracias es la pintura de Rafael, que se encuentra en el Musée Condé de Chantilly. Así, las Grazias romanas son el equivalente directo de las Cárites griegas.

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