En noviembre de 1922 se anunció que el Premio Nobel de Física correspondiente a 1921 sería otorgado a Albert Einstein por sus aportaciones sobre el efecto fotoeléctrico.

Después de haber revolucionado el mundo de la física durante toda la primera parte del siglo XX parecía evidente que obtendría el Premio Nobel; lo que resultó chocante es que éste reconocimiento tardara tanto en llegar y que no le fuera entregado por sus teorías de la relatividad, sino por sus aportes sobre el efecto fotoeléctrico.

Con sus revolucionarias publicaciones (las más destacadas fueron la "Teoría Especial de la Relatividad" de 1905 y la "Teoría General de la Relatividad" de 1915), Einstein generó que el mundo científico se dividiera entre seguidores y detractores de sus trabajos. Esto se trasladó al trabajo del comité sueco que lo nominó durante gran cantidad de años sin que lograra ningún galardón.

En 1920 el presidente del comité, Svante Arrhenius, elaboró un informe interno explicando por qué Einstein no debía obtener el Premio Nobel. En ese informe citaba la crítica fuerte de algunos físicos, en especial del antisemita Philipp Lenard, acerca de las rarezas de sus teorías, a las que catalogaba como "conjeturas filosóficas", típicas de la "ciencia judía".

La forma en que se resolvió este problema, fue otorgarle el premio por otro de sus trabajos, el de aportes sobre el efecto fotoeléctrico.

Einstein no asistió a la ceremonia de entrega del premio como respuesta a la turbidez de la historia.

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